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sábado, marzo 23, 2013

HÉCTOR CORDERO VITAGLIC


EL CENTINELA.

Hay algo de femenino en el centinela  que nos cuida de noche.
Algo de ángel, guerrero y asexuado. Que no se mide en su espalda.
Que no pesa en su lanza.
¿Será su ronda acinturada de pasos, tan medidos, tan exactos?
¿Su celo de muchachita enamorada bajo la forma inequívoca del macho?
No deja sombra sin resolver, militante, a la luz de la lámpara.
Y hasta se esfuerza en interpretar el barro de nuestros sueños.
Por más que ciñe una armadura pesada, unos recios mostachos,
¡es tan delicado con sus pies!
Tan alfombra es él, que no lo sentimos entrar desde el zaguán,
Y se queda descorporeizado en un transepto de la oscuridad,
Pero siempre velando por nosotros.
Y, luego, vuelve a salir a la noche. Se perpetua en la torre,
adelantándose- de qué otra manera podría ser- no sólo al canto del gallo,
 sino a la crucifixión del sol en el Gólgota del cielo.
Volviendo a la delicada, a la delicada filigrana de su papel de celador;
...levitando, levitando entre las sombras ya más claras, hasta desaparecer.



ANTOFAGASTA.

Taltal (1946) Ha publicado  cuatro libros de poesía – El jardín de las sombras- Cigarra-  La hoja retorcida – Fábula necesaria.
Tiene varios relatos y una novela inédita. Ha sido antologado  en revistas nacionales y extranjeras. Integra el grupo Altazor. 

miércoles, marzo 20, 2013

victor manuel ordeñez


Joyce Cifuentes Riffo


Amor entre poetas
 
Amando en inmensidad del verso
como lluvia cautivadora en sequía implacable llego el amor,
poeta de conquistadora sonrisa y ojos de infinito dulzor
con historia de vida que me atrapó.
Yo poetisa, en escapes de subir a mi nube
en sueños de inimaginable amar
grababa versos al amor que habría de llegar.
En atardecer de agosto, entre suave brisa y cantar de aves
llegó a cambiarlo todo,
en frases melodiosas a oído más exigente
nos fuimos cautivando hasta enamorarnos,
ya algunos años nos amarnos.
El amor en su infinita belleza... en cada día
como cuando nos conocimos,
se nos eriza la piel en silencio más profundo
con miradas nos hablamos en dulzura inmensa,
al amarnos los versos se escapan embriagados en miel
enamorándonos cada día más,
nos extrañamos en ausencias de trabajo
y frases mutuas nos dejan en lecho
amándonos fundidos en piel.
En cada llamada haces tus ausencias llevaderas
en repicar de frases... que me amas

domingo, marzo 17, 2013

Gerardo Naveas Galvez


Inhalan te olor  hace subir sobre las ruinas, esperando impulsar al vacío de sus ojos que condena a la vulgaridad de los pensamientos, volando a través de la serpiente que inunda su veneno sobre el caudal de lo coherente.


Pensante sabor da paso por la garganta del shaman, acida sensación que broto en la mente del puritano, sembrador de pasiones que brota de sus labios rellenos de éxtasis, que seducía el polvo de las fantasías.

Alucinógena burbuja que navegaba en las historias del pionero de la elegancia, bailaba sobre la luz de la luna, escondía su sonrisa atrás de una máscara escamosa dibujada por los viejos ancestros.

Inyectante sensación que me mecía las paradojas del saber, dando


oleajes de sus palabras transformadas en ilusiones, enroscaba en el vuelo de Ícaro. 

lunes, marzo 11, 2013

ORFA RIVERA PADILLA






El viaje
Traspasada la zona
aquí el camino corto
y la sonrisa larga.
Un murmullo de verde
pegado a mis pupilas.
Acaso conjugando
en el eco de mi infancia?
Pero este verde nuevo,
el del camino corto
y la sonrisa larga.
Se acerca y me trastorne.
Tan dulcemente
envuelve mis sentidos
y me atrapa.
Como si fuera amor antiguo
y yo la adolescente que lo abraza.
¡Ay este verde, verde
cuánta dicha me alcanza!
Traspasada la zona
la canción de los vientos;
los álamos, lejanos ya, no danzan.
Y esta dulce congoja
que me envuelve
y es la sonrisa corta
y la distancia larga.





domingo, marzo 10, 2013

Roxana Parra Lara



         




  La muerte de la dama

Veneno que viajas por las venas escondidas
silencioso y mortal, hidra maldita,
pisando las flores por tu aliento marchitas.

El dios en tus espejos te muestra tu objetivo
todo placer vedado cobra un enemigo,
 sin piedad asesinas y sigues tu camino.

Tus lenguas tejedoras hacen la seda
de aquella que brilla a su ojo ¡inexperta!
La pobre expira esta noche en ella envuelta.

Logras su muerte, batalla ganada,
Sigues reinando con tu corona de plata,
 ¡como es el mundo!…. no ha pasado nada.


                                                                                                                                                             

Jorge Escobar Cuevas








.



Hombre mortal. Pasión extinta.
Efecto inercial de la soberbia adjunta.
¿En qué se funda la esperanza ciega
de los cielos abiertos a la vida eterna?
No llamaremos fraude a la promesa viva.
Pero de ocultar, te ocultan,
la verdad que obliga.
¿Qué será  de ti, casual humano,
Cuando la “Puerta - Muerte”
A tus espaldas cierre?
¿Estarás a cuenta con aquel que puede
despertarte eterno si bien lo mereces?
Lo demás no cuenta: ¡No hay forma ni modo!
Es juego ignorado, “por culpa del otro”.
¡Las “reglas” se imponen!
(factor obligado)
“la lista fue dada”: por quién  has votado

 “AGUACLARA”

Liliana Lopez Bustos


                      LA   BUSQUEDA

                              

                     Calle tragada por el subsuelo

en la gris tierra del tiempo perdido,
juventud deshecha en hilos enmarañados

                   cabeza cana de incomprensión  nocturna.


                      En esos hilos de mil nudosos 

en esa tierra de vaivén oscuro,
busco cual minera con lámpara encendida
lo que robo el espacio en cruel desventura.

Sola  con combo y barreno
desastillo años eras y recuerdos,
trabajando como partera en oscuro silencio
para extraer la luz del entendimiento.

La busco ¡Oh!  cómo la busco
aquella ráfaga de tantas congruencias,
aquella sabia de miles de almas rezagadas,
aquella perspicacia de un alma sensible.

Pero no;  no la hallo,
ni en el recóndito escondrijo del topo,
ni en la altura llana del majestuoso cóndor
y sólo puedo resignarme a beber cócteles
en  la fiesta erudita de mis frágiles recuerdos.




Ricardo Diaz Quezada


Tengo una  página  en  blanco delante  de   mis  lamparones. Pálida y profusa,  ondeando en  el  cordel de  los sentimientos como  sábana  recién  lavada. Me gustaría escribir  sobre  su  cuerpo arbóreo genialidades. Pero  se  escapan  las   ideas,  graznando como  gaviotas  orates.
 Hay  algunos queltehues en  el  trigal de  mi  niñez picoteando  lombrices sobre  las  champas  humeantes de  un  pobre  rastrojo rural-mítico.
En  el  atardecer del  ocaso cae  un rocío relente  sobre  las  romazas que  lloran con  lágrimas  de  lagarto  clorofílico.
 Me  traslado al  cuando  niño con  mis  ojos  abiertos a  las  añoranzas,  persiguiendo  lagartijas delatoras mientras  el  mundo  gira en  su  bombilla  galáctica.
Cómo  cambió  sus  polos  la  vida.  Tan  rápido  pasó  todo ,  que  la  pedrada  arrojada a  mansalva desde  mi  resortera  de   inútil  embestida nunca  llegó al  destino  de  su  puntería. Se  hundió  en  el  fondo negro de  un  abrir  y  cerrar mis  ojos.
 Vegetación  salvaje, amaneceres extemporáneos, otro enfoque  vivencial,  motivaciones silvestres y  la  yeguada  en  la medialuna.

Nacido en Río Bueno un 07 de Diciembre de 1942.
Actualmente radicado en Antofagasta. Entre sus libros mas importantes: Extraño Túnel, Haciendo Memoria, Poemas de Díaz, etc. Integrante del Grupo Altazor, Co-fundador de Asen, SECH y Salar de la Poesía.


sábado, marzo 09, 2013

(Pedro Guerrero Acuña


CARMEN (Bunker)

Carmen tiene el secreto
para escribir las líneas de tus manos,
búscala en el carnaval
allá en Oruro,

en sus ojos las desventuras
parecen sueños, los guiña
para explicarte lo que es vivir.

Ella nació en el socavón
entre manchas de sucio día gris,
baila por los rincones del alba,

no espeta si te emborrachas
en su compañía, si deseas ver
luego de sus ropas de hilo,
si descubres la mueca
de sus labios al fumar.

Ella anhela conocer la mar,
desea huir del otoño
perenne de su piel,

te dirá que las rosas
no son verdaderas
cuando se obsequian
a quien no las merecía,

y tú querrás obsequiarlas
a su pies redentores,
darlas a su beso,
recitarle aquellos
versos de tu cuadernillo;
pero a todo rehusará.

Sólo quiere tu caricia,
sólo añora tu voz,
y un poco de Casa Real.

Pero Carmen tiene dieciséis
heridas en sus muñecas,
una por cada año de vida,
una por cada viaje
que con los dedos realiza,
una por cada amor que se ha ido.

Quiere conocer el mañana
y te cita para que la acompañes
antes del amanecer.

Le dirás que la carretera no es eterna
mientras beben api,
le dirás que pronto el carnaval
concluye y también tu cariño
que no era cierto,

y ella se aferrará a tus pupilas
y es seguro que otro yermo
no vuelvas a ver diferente al de su tacto.

Mi querida Carmen,
sólo desea volar con las golondrinas,
tiritar en nuevos inviernos,

desea esperar
de puerto en puerto a un pescador
que le dé a comer maravillas,
a un albañil del desierto que regrese
y descanse entre sus piernas cada anochecer,

tal vez necesita un gaucho ladrón
de sus pecados, o a un humano cualquiera
que le explique el sentido de despertar
cada mañana, que diga que la quiere
como no ha querido nunca.

Pero ella te citará
en el Parque Abaroa
a la hora del adiós, mientras
la ciudad enciende la koha
para chayar a sus muertos
en un amanecer púrpura,

luego de que los tinkus
se emborrachen en promesas,
mientras la esperas bajo la lluvia.

Pero no regresará, se ha marchado,
no la busques, yo también fui victima
de sus besos, y aún la busco
por los callejones del tiempo.

Y ella no regresa,
ella ha escapado tan lejos
que ni el vuelo de las aves
la acompañan, ni siquiera el suspiro
de un hombre enamorado
llega a sus vientos,
llega a donde se ha perdido
con su sombra a soñar.

Carmen tiene el secreto
para escribir las líneas de tus manos,
búscala en el carnaval
 allá en Oruro,

en sus ojos las desventuras
parecen sueños, los guiña
para explicarte lo que es vivir,

es seguro que de ella te enamores
y ni el olvido vendrá a buscar
sus pertenencias
cuando te haya abandonado.




jueves, marzo 07, 2013

Nelly Lemus Villa




MAMÁ AÍDA.

Ahora que me miras en silencio
necesito beber toda tu historia,
descendiente del sol y de la pampa,
dueña mía y de toda mi memoria.
Cuéntame de la tierra salitrera,
canta de nuevo niña como en Puelma,
hija y madre mayor de diez hermanos,
siempre adelante abriendo nuevas sendas.
Quiero volver al tiempo que reías
allá  en Pampa Unión, al sol de Los Dones,
porque heredé tu historia de nortina,
tus antiguas serenatas;
volver para encontrarte caminando
por las soleadas calles de Vergara.
Dame la fuerza inmensa de tu canto,
no silencies tu paso de matriarca,
describe una velada en Chacabuco,
paridora de hijos y batallas.
Cuéntame de la tierra salitrera,
canta de nuevo niña como en Puelma,
hija y madre mayor de diez hermanos,
siempre adelante abriendo nuevas sendas.

nancy monterrey Caro


TANIA SEPULVEDA


BAKKHO Y YO

He bebido con el mismísimo Bakkho
y me he dejado seducir
con su entintada mirada,
lo recuerdo nocturno;
con sus episodios vela
rodando lascivo por mis manos.

Descorrió mis rodillas
su esencia uva
con el alucinante fuego;
ató mis muñecas a la copa,
a esa copa que brilla con ojos
que huele en afrodisíacas formas
y humedeció con su lengua
el éxtasis de esa noche,
mientras yo discípula
me dejé guiar a la profundidad
sólo para experimentar la tierra
que da vida y nos hace uno
con cada gemido del cielo.

Hoy no es diferente,
esta noche no es diferente,
le busco con mi lengua,
con el roce de manos,
con el desvarío de mis ojos
y él…
Él regresa ladrón
arrebatándome el sentido,
primero despacio…
esperando resistencia,
luego cadencioso e insolente,
moviendo el piso de mis zapatos,
es cuando inicia
el bacanal tambaleo
que me desploma en el lecho
que muere al alba
sin culpables ni testigos.



miércoles, marzo 06, 2013

Fabián Rossi Ramírez


ERES LLUVIA...

Eres lluvia...
Caes (levemente) temblando silenciosa.
Salpican fugaces, transparentes los élitros
pues ondea en tu íntima compañía
una espiral de luciérnagas y mariposas.
Húmeda pellizcas los pétalos de las flores,
escurres y transpiras en la piel de los poetas.
¿Cuán fuerte es el efluvio de la rosa florecida?
Las gotitas son el vehículo que transporta
el rico recuerdo de los sentidos en la yema de los dedos…
¡Oh el mojado reflejo en el negro de tus ojos!
Mas ya se goza del urgente murmullo de las cosas
que se sacuden al ser mordidas innumerables veces
por las hadas y los elfos que se precipitan
desde la altas moradas donde cohabitan los bien amados.
Cada vez más rápido ¡Más fuerte, gota sobre gota!
…Un diluvio de negras, pesadas pupilas que naufragan
insondables en el orbe azul profundo,
creando con hilos de espuma, olas y marejadas,
un sublime trazado entre las opuestas riveras.
¡Implacable sobre los muslos es el rayo y la tempestad!

martes, marzo 05, 2013

Vicente Arouet.


Audrey.                                                 

Ahora que te has marchado, Audrey
Ahora que te has perdido en esta noche
Que revienta más allá de mi ventana
Y bajo la lluvia
Ya no te logro imaginar.
Es el vació,  y el hueco en mi vocabulario
Es este amor profano a las fotografías azules
Lo que ahora me evoca tu nombre Audrey
Porque cuando acerco mi rostro al cristal
Buscando encontrar tu imagen a contra luz
Soy yo el que me veo reflejado al fondo de la noche
Llorando y agazapado.
Como un eterno niño que lucha contra el tiempo
Acunando la muerte centímetros más abajo del corazón
Porque entiende que la muerte siempre fue lo nuestro.
Pero esa muerte de la que te hablo Audrey,
Esa muerte encadenada a un pájaro triste
Esa muerte no descansa jamás,
Porque su voz es como un eco infinito que alberga un nombre
Y retumba en los oídos de quienes nos aferramos a la luz.

Ahora que te has marchado Audrey
Ahora que te has perdido en esta noche
La poesía me recuerda esta deuda pendiente
Y el poema se vuelve fuego enamorado
Lágrima en el polvo que cubrió tu nombre
Un tatuaje como mancha triste
O leche materna avinagrada.
Porque solo el poema Audrey logra exorcizar al recuerdo
Y el recuerdo será siempre para nosotros
Otra manifestación de la muerte
O simplemente de aquellos versos que no llegamos a escribir.

La noche vive afuera de mi ventana ya,
Y tú no estás ahí Audrey
Solo la lluvia, la lluvia, la lluvia
Cayendo
Y la noche estrellándose contra estos cristales violentos
Que solo logran arrancarme la mirada
Cuando te busco en ella y no te encuentro.