jueves, febrero 28, 2013
Ketty Marteau
PERDIDOS ENTRE LOS VALLES Y SOLITARIAS MONTAÑAS...
ALZARON SUS PEQUEÑAS CASAS
CON MATERIALES GENUINOS DE SU ZONA LEJANA Y OLVIDADA.
VENDEN FRUTAS... ARTESANÍAS...TEJIDOS COLORIDOS..
EN LA ÚNICA PLAZA DEL SILENCIOSO PUEBLO...
Y QUE ELLOS SE ADUEÑARON.
YA ESPERAN LOS SONIDOS DE LOS ERKES..
QUE LLORANDO SE OCULTARON..
PARA LLEGAR ENTRE SERPENTINAS...
TALCO Y ALBAHACA...
LOS SONIDOS BULLANGEROS DE UN RUIDOSO
E INTERMINABLE ENERO TILCAREÑO.
YA DE SU MANO SE VIENE EL CARNAVAL...
LLENANDO DE NUEVO SUS CALLES..
DESBORDANDO ALEGRÍAS GUARDADAS..
SEPULTANDO LAS PENAS..
Y TRISTEZAS DEL ALMA.
Patricio Turra
AVISO ECONÓMICO
SE VENDE
SE PRESTA
SE ARRIENDA
SE REMATA CHILE.
¡¡Participe usted!!
no sienta pena quedarse con la casa del vecino
a mitad de su valor…él sabrá perdonar.
No importa que hable inglés
francés, chino, alemán, japonés.
No importa, que sea comunista,
demócrata,
cristiano, protestante, budista o masón
el negocio es negocio y punto…
el que titubea pierde.
Infórmese, sin costo alguno
En el Diario Oficial, Congreso
Nacional
Tribunales de Justicia, Bancos,
Financieras
Ministerios varios.
¡¡Aproveche ésta oportunidad!!
Le esperamos.
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DESEO
Déjame besarte
ahí…
hasta donde no llega
la mirada de los hombres.
Ahí donde la música es silencio
y la oscuridad la luz.
Déjame sentir todo el aroma
y la humedad de tu tarde.
Hazme habitar por un instante
el comienzo de la vida.
¡Déjame renacer sobre tu vientre!
Eliana Astrain Aguilera
NO CREO
Yo no creo en el amor
Basado en el interés
El amor es sentimiento
Que no se puede vender.
No creo en esos amores
Que imponen su condición
Sólo la mente razona
Pero nunca el corazón.
Del poemario Golondrina de invierno.
Jorge Días
OVEJA NEGRA
De seis
Soy la oveja negra
En época de esquila
Si llego a estar presente
Ya vengo rapado
Hasta el alma.
Autor: Jorge Días
Del poemario Antología
Imaginaria.
Antonio Macera
Mirando hacia el mar
Mirando hacia el mar me detengo
respirando como un náufrago.
Tendida en la arena
reposa mi existencia oceánica,
mi llamada, mi camino infinito.
Es que a veces vivo
alimentándome de sal y de algas,
y respiro las noches frías,
y amo a la mujer que vive
ebullente entre las olas.
El mar me llama hacia su tumba.
Frente a él hallo mi humanidad,
la ocasión de muerte,
la acción de vida y de grito.
Me adueño de todo lo nocturno,
de todas las luces navegando
hacia donde yo navego,
empuñando el olor a tierra
que tiene mi voz,
las costumbres de mis manos
cuando amo y el largo adiós
que se expande en mi rostro.
Antofagasta, Junio de 1990
Oscar Castro
Poema de la Tierra
que leeremos en todo chile el 25 de Marzo a las 20 hrs,
(Oscar Castro Zúñiga)
1
Tierra, como si fueras mi corazón, te quiero,
Para decir tu salmo sobre ti me levanto
Alzo la frente, pero mis pies en ti reposan
Soy el tallo moreno en la espiga del canto.
Tierra de los viñedos, tierra de los maizales
rientes y jocundos, ancha tierra del campo,
para apretarte toda contra mi pecho duro
alargaría en ríos melodiosos mis brazos.
Prolongación de ti, todavía conserva
tu morena humedad este vaso de arcilla.
Si el corazón desnudo cayera en cualquier surco,
te enjoyaría toda de rosas purpurinas.
Tierra mía, mi tierra con olor a vendimias,
sabor del fruto dulce y del agua que bebo,
el día en que tu entraña me recoja y me absorba,
te habré devuelto sólo todo lo que te debo.
2
Tierra humilde y reseca del patio de la casa
Pintada por la sombra de movedizas parras
Tierra sin horizontes, heredad que termina
Junto a la vertical tierra de las murallas.
El sol se acuesta en ella, como un perro, a la siesta
La luna le derrama sus linos y sus platas
Grises guijarros duermen junto a sus partiduras
Sobre su rostro caen hojas y sombras de alas.
Dura como las manos del destino y la angustia
Y en la actitud divina del que sufre y se calla,
Debe sentirse, cuando maduran los luceros
Fondo del pozo de la noche milenaria.
3
Tierra de los caminos del mundo entero.
Tierra hollada por las bestias grises y por los hombres
Tierra por donde pasa la cosecha olorosa.
Polvo que va marcando la angustia de los pobres.
Franja de tierra, única de todos en el mundo,
siempre abierta y leal como una mano buena.
Predio de los poetas y de los vagabundos
que no tienen "en dónde reclinar la cabeza".
Yo me arrodillaría, y para darle sombra,
plantaría en su orilla mi huerto de poemas:
pasarían los hombres, cogerían las flores
y las irían, luego, deshojando en la tierra.
Yo, que nací desnudo y que nunca he tenido
más que un surco de angustia y un sembrado de estrellas
pienso que si no hubiera caminos polvorosos,
no habría poseído ni una cosa en la tierra.
La codicia del hombre desdeñó los caminos.
Pueden pasar por ellos, enemigos y hermanos.
Ah, si la tierra entera fuese un camino inmenso,
todos podrían ir cogidos de la mano!
4
Bajo el asfalto duro de las ciudades duermes,
Escondida del sol y lejana del viento,
Tierra de las ciudades, te vendaron los ojos
Para que no miraras la sonrisa del cielo.
Sufres por los trigales que no fructificaron,
Deslumbrados de sol, sobre tu techo inmenso.
Y te clavan la entraña dolorosa y mordida,
Los tallos sin raíces de los postes eléctricos.
Tierra mía, los hombres te olvidaron. No sienten
Tu temblor en el surco, tu fragancia en el viento.
Y ni siquiera puedes besarles las rodillas:
Entre ellos y tú, está la losa de los tiempos.
Yo sentiré por todos. Me tenderé de bruces,
Hasta que me perfumes la sangre y el aliento.
¿En qué rincón humilde florecerá un rosal,
Cuando tú seas toda de asfalto y de cemento?
5
Tanta sangre caída sobre la tierra. Tanta
Vida segada cuando su aurora comenzaba.
Todo por el anhelo de poseer la tierra
Y de alzar en la tierra fronteras y murallas.
Tierra escupida de blasfemias y sollozos,
De polvera y de sangre, tierra de las batallas,
Después que te mordieron y te desmantelaron
¿Cómo podrá tu entraña florecer rosas blancas?
Las manos de los muertos, las bocas de los muertos,
Se apegaron a ti, sangrientas y crispadas.
Te cubrieron entera de huesos y cenizas,
Te quemaron los bosques, te enturbiaron las aguas.
Y tú, piadosamente, recogiste la sangre
Para elevarla al sol, dulce y purificada.
¡oh, melodioso viaje de la sabia en los troncos,
Rumbo al retoño niño o la flor deslumbrada!
Yo no sé qué designio preside tus alquimias.
Luchan por ti los hombres, tierra de las batallas.
Lucha, y no comprenden que cuando a ti se fundan,
Te las entregaras, morena y perfumada.
6
Tierra los ojos y las manos,
húmeda tierra el corazón,
tierra la carne de la amada,
tierra fragante la canción.
Tierra los cuerpos en la cópula,
enceguecidos de hambre y sol:
tierra sufriente y dolorosa,
tierra con sangre de Dios.
Solloza el mundo en nuestra tierra,
y las estrellas, y la flor,
y la palabra de los vientos
y todo rosal interior.
Y esta tierra con que sufrimos,
nos impide toda ascensión,
y toda ala caída en tierra
se nos pudre en el corazón.
Tierra las manos de la amada,
tierra su cuerpo de alba y sol,
tierra sus ojos dolorosos,
temblor de tierra su temblor
en el instante del vencimiento,
tierra otoñal su extenuación.
¿Será de tierra el pensamiento
y será tierra la emoción?
que leeremos en todo chile el 25 de Marzo a las 20 hrs,
(Oscar Castro Zúñiga)
1
Tierra, como si fueras mi corazón, te quiero,
Para decir tu salmo sobre ti me levanto
Alzo la frente, pero mis pies en ti reposan
Soy el tallo moreno en la espiga del canto.
Tierra de los viñedos, tierra de los maizales
rientes y jocundos, ancha tierra del campo,
para apretarte toda contra mi pecho duro
alargaría en ríos melodiosos mis brazos.
Prolongación de ti, todavía conserva
tu morena humedad este vaso de arcilla.
Si el corazón desnudo cayera en cualquier surco,
te enjoyaría toda de rosas purpurinas.
Tierra mía, mi tierra con olor a vendimias,
sabor del fruto dulce y del agua que bebo,
el día en que tu entraña me recoja y me absorba,
te habré devuelto sólo todo lo que te debo.
2
Tierra humilde y reseca del patio de la casa
Pintada por la sombra de movedizas parras
Tierra sin horizontes, heredad que termina
Junto a la vertical tierra de las murallas.
El sol se acuesta en ella, como un perro, a la siesta
La luna le derrama sus linos y sus platas
Grises guijarros duermen junto a sus partiduras
Sobre su rostro caen hojas y sombras de alas.
Dura como las manos del destino y la angustia
Y en la actitud divina del que sufre y se calla,
Debe sentirse, cuando maduran los luceros
Fondo del pozo de la noche milenaria.
3
Tierra de los caminos del mundo entero.
Tierra hollada por las bestias grises y por los hombres
Tierra por donde pasa la cosecha olorosa.
Polvo que va marcando la angustia de los pobres.
Franja de tierra, única de todos en el mundo,
siempre abierta y leal como una mano buena.
Predio de los poetas y de los vagabundos
que no tienen "en dónde reclinar la cabeza".
Yo me arrodillaría, y para darle sombra,
plantaría en su orilla mi huerto de poemas:
pasarían los hombres, cogerían las flores
y las irían, luego, deshojando en la tierra.
Yo, que nací desnudo y que nunca he tenido
más que un surco de angustia y un sembrado de estrellas
pienso que si no hubiera caminos polvorosos,
no habría poseído ni una cosa en la tierra.
La codicia del hombre desdeñó los caminos.
Pueden pasar por ellos, enemigos y hermanos.
Ah, si la tierra entera fuese un camino inmenso,
todos podrían ir cogidos de la mano!
4
Bajo el asfalto duro de las ciudades duermes,
Escondida del sol y lejana del viento,
Tierra de las ciudades, te vendaron los ojos
Para que no miraras la sonrisa del cielo.
Sufres por los trigales que no fructificaron,
Deslumbrados de sol, sobre tu techo inmenso.
Y te clavan la entraña dolorosa y mordida,
Los tallos sin raíces de los postes eléctricos.
Tierra mía, los hombres te olvidaron. No sienten
Tu temblor en el surco, tu fragancia en el viento.
Y ni siquiera puedes besarles las rodillas:
Entre ellos y tú, está la losa de los tiempos.
Yo sentiré por todos. Me tenderé de bruces,
Hasta que me perfumes la sangre y el aliento.
¿En qué rincón humilde florecerá un rosal,
Cuando tú seas toda de asfalto y de cemento?
5
Tanta sangre caída sobre la tierra. Tanta
Vida segada cuando su aurora comenzaba.
Todo por el anhelo de poseer la tierra
Y de alzar en la tierra fronteras y murallas.
Tierra escupida de blasfemias y sollozos,
De polvera y de sangre, tierra de las batallas,
Después que te mordieron y te desmantelaron
¿Cómo podrá tu entraña florecer rosas blancas?
Las manos de los muertos, las bocas de los muertos,
Se apegaron a ti, sangrientas y crispadas.
Te cubrieron entera de huesos y cenizas,
Te quemaron los bosques, te enturbiaron las aguas.
Y tú, piadosamente, recogiste la sangre
Para elevarla al sol, dulce y purificada.
¡oh, melodioso viaje de la sabia en los troncos,
Rumbo al retoño niño o la flor deslumbrada!
Yo no sé qué designio preside tus alquimias.
Luchan por ti los hombres, tierra de las batallas.
Lucha, y no comprenden que cuando a ti se fundan,
Te las entregaras, morena y perfumada.
6
Tierra los ojos y las manos,
húmeda tierra el corazón,
tierra la carne de la amada,
tierra fragante la canción.
Tierra los cuerpos en la cópula,
enceguecidos de hambre y sol:
tierra sufriente y dolorosa,
tierra con sangre de Dios.
Solloza el mundo en nuestra tierra,
y las estrellas, y la flor,
y la palabra de los vientos
y todo rosal interior.
Y esta tierra con que sufrimos,
nos impide toda ascensión,
y toda ala caída en tierra
se nos pudre en el corazón.
Tierra las manos de la amada,
tierra su cuerpo de alba y sol,
tierra sus ojos dolorosos,
temblor de tierra su temblor
en el instante del vencimiento,
tierra otoñal su extenuación.
¿Será de tierra el pensamiento
y será tierra la emoción?
miércoles, febrero 27, 2013
Vitalia Sagristá Spielmann
Amigo no me pidas…
Me
has informado ayer tarde, cual anuncio
de primavera
que
te llevan de candidato, con palomas y banderas
poco
puede aplaudirte, quien ya se viene de
vuelta
cansada
del arco iris, que destiñó sus promesas.
algunos
calzaban zuecas, otros…descalzos por la vereda
un
ulpo de harina tostada, podía ser una fiesta
la
maestra solidaria, era luz de flor abierta.
“Gobernar
es educar”, nueva voz en la
Moneda
¡Aleluya!
Cantaron los pobres, ¿Qué alegría! Dijo
mi vieja
el
presidente murió, no se sabe de qué manera
¡Amigo,
nunca me pidas, que vote por la derecha!
Los
niños se hicieron hombres, fueron en busca de metas
muere
otro presidente, que enluta la patria entera
los
mineros del carbón, entre lámparas y huelgas
cifraron
sus esperanzas, en el candidato Videla.
El
repartidor de abrazos, llegó riendo a la Moneda
con
una mueca en los labios, y la traición en carpeta
los
mineros en Pisagua, los obreros entre rejas.
Paz
de olvido en las calles, silencio en las escuelas
el
maestro llega a clases, con un libro de hojas negras
¡Sola
la mujer del pueblo! Escobillando en la batea
¡Amigo
nunca me pidas, que vote por la derecha!
Los
presidentes pasaban, como lejanos cometas
en
el barrio soplan vientos, portadores de cosas nuevas
por
cuarta vez el candidato, que aspiró a la presidencia
fue
alzado por el pueblo, y en sus brazos llegó a ella.
Fueron
mil días de gloria, con parto de primavera
leche
para los niños, Quimantú para los Poetas
se
despertó el campesino, en su legítima tierra
el
cobre sueldo de Chile, se Nacionalizó de
veras.
Enfadado
el amo Yanqui, las extranjeras empresas
con
el poder de los dólares, bombardearon la Moneda
la
junta asesina engendra, el diabólico Plan Zeta
¡¡Amigo nunca me
pidas… que vote por tu derecha!!
Taller Literario Mano de Obra
Concepción - Chile
Ana María Gómez Cabezas
Un
día llegó un humano, con morral a cuestas,
Sombrero,
zapatos llenos de polvo, una persona abstracta.
Sí,
un poeta rural, nos agasajó, con sensibles y fuertes escritos.
Así,
lo conocí, a ese poeta de ojos transparentes.
¿Qué
pasooooooooooooooooooooooooooooooó?
Mozalbete,
profesor rural, luchador de ideas,
Peligro,
en contra de la dictadura, lo atraparon,
No
sé, de las torturas, y dolores que sufrió,
Sé
que, era otro desecho humano, sin identidad.
Destino,
Europa, se transforma, en exiliado.
Salvó
su vida, ahora surreal.
El
muchacho, maduró, forzado por las putas experiencias,
de
dolores vividos
Ahora,
su vida pasaba a ser una ironía, y
dicotomía “premio o castigo”
Oportunidad,
se transformó en un gran poeta, escritor bilingüe.
Al
fin “Abrochense los cinturones” Vuelo, destino Chile.
Con
mucha dignidad, ya está, con nosotros.
Bienvenido
a tu terruño.
Autor: .
Juan Salvador Polizzi C.-
TANGO BAJO LA
LLUVIA
Detengo el reloj
y el calendario
Justo a media
noche.
Bajo la lluvia de
este invierno
Me invento un
mundo nuevo
Donde el poeta
vacila
Entre el pan y el
vino.
Sueño ese espacio
distinto
Donde las alas se
permiten
Y danzan los pinceles.
Mientras esperan
los pájaros rojos
Con sus alas
tristemente mojadas.
Hay un payaso de
rímel corrido
Y un sacerdote
azotando la lluvia
Entre los
compases de un tango
En un patio de
gastados ladrillos.
Es la hora de
convocar a los dioses
Para detener la
estampida.
Del otro lado del
puente
Me mira una mujer
llorosa.
Hay laberintos
bajo el lecho del río
Y una lluvia de
estrellas en el fondo de sus ojos.
Cabellera
enmarañada de gitana
Bailando al ritmo
del viento y de la luna.
Una ronda de
truenos gráfica la noche frente al café,
El fuego nutre el
insomnIo
Alejandra González
merodeando mis recuerdos
anidados como pájaros
enfrentados unos a otros con
la esperanza indómita de mantenerse juntos
irrumpiendo presurosos a crear su lugar
pero nada nada fue de ellos
absoluta dueña de sus destinos
prolongo sus pasos y
en un delirio afortunado
los dejo pasar rozando
mi nombre
Felipe Bugueño Gutiérrez
Copiapó, ciudad de qué,
lugar de alguien y de algo,
de bosques y jardines
invisibles,
de rocas y tesoros
subterráneos.
En ti descanso y permanezco,
con mi piel curtida entre luz y sal,
barajando el día para vivir
mañana,
mirando al cielo para buscar
mi guía,
en pléyades, durmientes y
encrucijadas,
en alguna media vuelta de
cerros o de escombros.
Copiapó, ciudad sedienta,
hacia dónde escapó tu agua,
en qué lugar se encuentra
refugiada o presa?
en espinas o en raíces
coloquiales,
en jorobas o en estómagos de
acero,
en arterias o en tu estructura
ósea.
Hacia dónde cabalgaron sus
moléculas,
al mar o a la cordillera?,
a caso la capturó la sal o la
nieve,
o se extravió en el desierto
indómito.
Agua atacameña, cómo sacarte
de las vides,
cómo estrujarte de las rocas y
del cobre,
qué decir para convencer a tu estructura,
y que regreses al pueblo y a
su vida,
al regocijo de verte en esta
tierra desnuda,
deambulando por el sinfín de mi garganta.
Cómo volver a mirar la salud
de tus moléculas,
y seas sudor de mi y de mis
hijos,
que seas niebla, que seas
nieve,
que seas tú, líquida, gaseosa
eternamente.
Bugues
martes, febrero 26, 2013
Leo Lobos

Silencioso dentro de la noche
Por Leo Lobos
Fluir, leve andar
descalzo inflar lentamente los pulmones
pesar cada paso sentir
cada instante entrar
silencioso dentro
de la noche
como sí ella
fueras
tú
descalzo inflar lentamente los pulmones
pesar cada paso sentir
cada instante entrar
silencioso dentro
de la noche
como sí ella
fueras
tú
Leo Lobos (Santiago de Chile, 1966). Poeta, ensayista,
traductor, artista visual y gestor cultural. Laureado UNESCO-Aschberg de Literatura 2002.
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